Ese tramposo subconsciente

Sería relativamente fácil controlar la mente si solo necesitáramos encargarnos de los procesos del pensamiento consciente. Por desgracia las cosas no son tan fáciles, la mente consciente no es más que la punta de un gran iceberg de conciencia. Enterrado en el subconsciente, demasiado profundo para reconocerlo conscientemente, existe un vasto reino de tendencias sin resolver y deseos insatisfechos, que con frecuencia militan contra nuestras empresas conscientes.

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… Un aspecto importante de la claridad cristalina es no trabajar mentalmente contra nosotros mismos. Esto, debido al gran continente mental oculto, es más fácil de decir que de hacer. En cuestiones fundamentales, el ser humano es como una casa dividida. Una parte de nuestra naturaleza afirma la vida. Otra parte, en descuerdo, la rechaza. La duda, el miedo y la preocupación intervienen para obstaculizar hasta nuestras mejores intenciones.

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Concentración significa dirigir nuestros esfuerzos en una sola dirección y no, como hacen consciente o inconscientemente la mayoría de las personas, actuar contra nosotros mismos. Mientras podemos trabajar a nivel de la mente consciente, la tarea es más o menos clara. Pero cuando hemos de trabajar con el subconsciente para superar aquellos aspectos de nuestra naturaleza que actúan contra nuestras resoluciones, nos vemos obligados a aceptar una tarea más difícil, aunque no imposible.

Realmente debemos enfrentarnos al hecho de estar, siempre, inmersos en una guerra interior.

Por eso la gran escritura de la India, el Bhagavad Gita sitúa la escena de la vida humana en un campo de batalla.

Swami Kriyananda. El magentismo para el dinero

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