Cartas de Indrani

Viviré recordando lo que realmente soy, dicha infinita, amor eterno.

-          Swami Kriyananda

 

Amor hacia uno mismo

Queridos amigos,

Frente a mi ventana se ha dispuesto una orquesta de pajarillos. Sus cantos aflautados componen una sinfonía alegre y vivaz, que el cuco, en la última fila, mantiene serena con sus dos constantes notas graves.

En la huerta los frutales se cuajan de flores, y el bosque comienza a pensar en sus atavíos verdes. Cómo se abre ya la vida en las inflorescencias abultadas de los sauces, y cómo se la siente bullir en las yemas engrosadas, en los retoños morados-anaranjados-amarillos, en los prados brillando de diente de león.

Esta vida que borbotea hoy, es la vida que se mantuvo contenida durante el invierno. La vida que se retiró hace meses al interior y permaneció latiendo en los troncos, las semillas y los cuerpecitos de los pequeños animales que viven en el bosque de ribera. ¡Vaya!, ¿no se había perdido con el frío, la nieve y las heladas? ¡No!, solo se guareció de la crudeza del tiempo en capas profundas, y ahora empieza a aflorar decidida entre ellas. En este día suavemente cálido, quiere rezumar la vitalidad.

La vida del ser humano es el alma, nuestra esencia divina, y tampoco se pierde jamás. Quizá a veces se retire a capas profundas y no sintamos su manifestación. Pero, aunque pueda permanecer oculta a nuestros ojos, la divinidad está siempre presente en el interior. ¿Nos damos cuenta de lo que eso significa? Significa que lo más elevado de lo más elevado reside dentro de nosotros. Estamos hechos de sustancia sagrada. ¡Cuánto debemos amarnos a nosotros mismos!

Comentemos una falta de desamor hacia nosotros mismos cuando permitimos que en nuestra mente y en nuestro corazón se imponga la idea de debilidad, o de fracaso, o de incapacidad. La debilidad, el fracaso, el no creernos capaces, no forman parte de nuestra esencia. No debemos identificarnos, ni por un instante, con ellas. No debemos dejar de amarnos por ellas.

Cuando no nos amamos estamos rechazando nuestra esencia divina. Mis padres me enseñaron, y probablemente vuestros padres lo hicieron también así, que no debe rechazarse un regalo. Se nos ha concedido un regalo más allá de todo lo imaginable, la divinidad, y cuando no nos amamos a nosotros mismos estamos dándole la espalda.

¡No te permitas a ti misma, a ti mismo, rechazar lo que realmente eres! Ámate profundamente. Tú eres un ser sagrado.

Desde el alma sagrada,

Indrani

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