Cartas de Indrani

Queridos amigos,

Esta carta me la inspiró un amigo que llegó recientemente a mi casa con el corazón revuelto, y me hizo pensar en la alimentación.

Probablemente estéis de acuerdo en que, en nuestra cultura occidental, cada vez se presta mayor atención a la alimentación. Un número creciente de personas se preocupa del efecto de la alimentación en su salud y bienestar. Pues es así, la dieta juega un gran papel en el equilibrio que mantiene nuestro cuerpo sano. Ayer mismo leía un artículo sobre la idea tan extendida de que los lácteos son una fuente de calcio imprescindible para nuestros huesos, y sobre el impacto que pueden tener en nuestro organismo.

Para quien medita, la dieta también es un punto de importancia. Entrar en estados de meditación profunda requiere una respiración tranquila, pues requiere quietud mental. Por eso a la persona que medita se le recomienda no ingerir demasiados hidratos de carbono; un exceso de carbono en la sangre obliga al organismo a activar la respiración, y, como consecuencia, la mente.

Y ¿la dieta de nuestro corazón? ¿Te has parado a pensar en ella? ¿Eres consciente de qué es lo que “come” tu corazón?

Nuestro centro del corazón tiene el más alto valor en nuestro bienestar. Nuestra felicidad depende por encima de todo del estado de nuestros sentimientos, de la calma de nuestros sentimientos; depende en gran medida de que nuestros sentimientos sean expansivos; depende del “alimento” que proporcionemos a nuestro corazón. ¿Qué tipo de dieta sigue nuestro centro del corazón, nuestro anahata chakra?

Algunos estudios científicos afirman que el corazón genera el campo magnético más fuerte del cuerpo, 100 veces mayor que el producido por el cerebro. En Occidente, donde se concede tanta importancia a las funciones cerebrales, este puede ser un dato sorprendente; a nosotros ahora, puede hacernos reflexionar en el potencial de nuestro corazón, y en su influencia sobre nosotros mismos y sobre los demás.

Por eso os propongo deteneros un momento y pensar: “¿Con qué nutro mi corazón?”. En este momento, en general, ¿cuál es la dieta que le he asignado?

Cuando hablamos del corazón, evita estrictamente todo alimento que lo contraiga; todo sentimiento de rechazo, odio, juicio, crítica. Evita toda mala intención, envidia, celos. No te permitas ningún movimiento hacia el resentimiento o el ánimo de venganza. No le des veneno a tu corazón, ni consientas tampoco que nadie trate de envenenarlo.

Por el contrario, aporta a tu corazón el alimento de la amabilidad, generosidad, perdón. Susténtalo con el servicio desinteresado, el altruismo, la bondad. Consigue para él amor incondicional. Y rodéate de quienes sigan esa misma dieta.

Bebe de la fuente de los amigos luminosos. Nútrete del contacto con personas entusiastas. Aliméntate de la energía de las sonrisas y las risas puras. Prepara para tu corazón recetas de sentimientos elevados, y que las aspiraciones nobles sean siempre la base de todo alimento que reciba tu corazón.

Desde el corazón,

Indrani

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