Invierno-primavera

Queridos amigos,

Éste es el día más frío del año. Hace un momento chispeaba nieve, de pronto la sensación de un contacto blando y extremadamente frío que toca la cara y se disuelve. Al Norte, sobre la cordillera, que aparece con las cumbres impecablemente nevadas, se acumulan espesas nubes oscuras. Al mismo tiempo, aquí en el valle es una tarde de sol, de sol frío y viento cortante. Envueltos en esta atmósfera gélida, los bosques siguen mostrándose severamente erguidos y austeros, pardos, grisáceos.

¿Pardos, grisáceos? En un primer vistazo pueden parecer pardos y grises, pero si observas un momento, inmediatamente surge el color. ¿Quién ha espolvoreado el bosque de marrón, granate y naranja? Muy tenuamente el bosque comienza a teñirse de vida. Si te acercas a la ribera puedes ver ya el espino albar renovando sus ramas en color casi grana, el sauce en amarillo, el aliso floreciendo discretamente en violeta, el chopo en verde… Brotes nuevos, o anuncio de brotes, en un día que presagia nieve. Y si observas un poco más a la redonda, la paleta de color se extiende y aparece toda una gama de tonos casi rojos, casi rosas.

Mirando la ribera desde el borde del agua puedes ver en un día de invierno la primavera. El sol, que hace brillar la superficie, templa el aire helado e ilumina la escena de meandros que forma el río. ¿Es un día de invierno? En el camino algo se remueve entre los matorrales, una bandada de jilgueros sale revoloteando apresuradamente cuando paso, lanzando al aire sus rojos, amarillos, negros y blancos. ¿Los jilgueros ya han regresado?

En medio del invierno más crudo la primavera comienza a asomarse. Puedes sentirla palpitar ya en los jilgueros, en los brotes violetas de los primeros alisos en flor, verdes en la inflorescencia de algún chopo adelantado, en los espejos del agua. Y en una tarde invernal prepara ya nuestro ánimo a una vida nueva y colorista.

Cada dificultad lleva inherente su resolución. Cada situación problemática a la que debamos enfrentarnos, por ardua que sea, contiene el brote del crecimiento, y contiene su final.

Cuando tu vida esté en un frío día de invierno, contémplalo con calma y tranquilízate, en él está formándose ya el embrión de la primavera. Si te das un poco de tiempo, muy pronto en ese día invernal comenzarán a querer adivinarse los renuevos de las flores y las hojas; búscalos, la dicha está naciendo escondida en ellos.

Cuando atravieses un periodo árido y helado encuentra en su corazón las manifestaciones de la primavera que le sucederá y sitúate ante él como si el frío y la aridez ya hubieran pasado; sentirás que ya han pasado.

Desde la primavera del alma,

Indrani

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