la estela del alma

Queridos amigos,

Algún tiempo antes de fallecer mi esposo tuve el sueño más bello que haya tenido jamás. Dos aves blancas, purísimamente blancas, se elevaban juntas por el cielo describiendo una espiral. Cruzándose y complementándose, ejecutaban una delicada danza a dos mientras ascendían y ascendían en el azul de un cielo totalmente despejado. Sus armoniosos movimientos, su gozo, el ascenso en espiral, hacían vivir la dicha de la liberación. Al despertar tuve la certeza de que esas aves éramos mi esposo y yo. Y una maravillosa promesa de libertad quedó grabada en mi corazón.

Aunque no conocía exactamente el significado del sueño, esa promesa fue mi guía constante y mi sostén para mantener la dicha y la serenidad interior al morir mi esposo.

Ahora han pasado más de tres años. Estoy traduciendo unos escritos de Paramhansa Yogananda sobre los sueños. Habla, entre otros, de los sueños superconscientes, y me encontré con esto: “Los cielos totalmente despejados representan un sendero sereno y puro de comunión con el desarrollo espiritual en Dios, sin problemas, y abundancia de claras percepciones espirituales”. Y en otro apartado: “Volar [en sueños] con luz significa desarrollo espiritual”. No sé hasta qué punto será éste el significado de mi sueño, pero al leerlo sentí una inmensa gratitud y reverencia hacia Yogananda, y hacia sus enseñanzas, que vienen una y otra vez a expandir en nosotros la luz y la dicha. Sentí que la luz y la dicha forman la naturaleza de mi ser.

Sea éste o no el significado de mi sueño, quiero hacer de las palabras de Yogananda mi faro y mi sendero. Quiero que sean las señales de mi camino y marquen siempre la dirección a seguir. Y tengo la esperanza de mantener, no sólo mi sueño, sino el sentimiento reverencial y el gozo ante las palabras de Yogananda, indeleblemente presentes en mi vida.

En esos escritos Yogananda explica el significado de muchas otras imágenes soñadas; sin duda contendrán también un mensaje para ti. Y de todas formas, ¿quién no ha recibido, al menos en algún momento de su vida, el mensaje donde está escrita la dirección que quiere seguir el alma? Si has visto alguna vez, o muchas veces, el ojo espiritual durante la meditación, ahí tienes tu ancla. Si has oído en algún momento una voz en tu interior, escúchala. Si has tenido, aunque sea sólo una vislumbre de liberación, sigue ese destello. Si en alguna ocasión has experimentado expansiva dicha interior, independientemente de las circunstancias de tu vida, aliméntala. Si meditando, o en algún instante de silencio, has sentido paz profunda, tienes que saber que era la estela que, para indicarte el camino, dejó tu alma.

Swami Kriyananda dice que, si bien el sendero espiritual es largo, continuamente van encontrándose flores en el camino. No pases sin verlas; abre bien los ojos y recógelas mientras avanzas. Recoge su belleza y su aroma y recuérdalas y revívelas cuando sientas que te has perdido, o sientas tristeza, dolor, confusión. Trata de mantenerlas siempre a la vista, como farolillos que te muestran por dónde ir. Y si te desvías, busca a tu alrededor y encuéntralos, estarán allí fijos, alumbrándote.

En la dicha del alma,

Indrani

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