El karma y el alma

Queridos amigos,

Ayer, tras varios meses, pude salir de nuevo a la huerta a primera hora de la mañana, ¡qué dicha el ejercicio al aire libre! Soplaba bastante viento, y aunque era viento frío, la sensación que producía era magnífica, una poderosa sensación de barrido; parecía querer barrer todo lo viejo y despejar el camino a una nueva vida.

Al comenzar este año, muchos de vosotros sentisteis la entrada de una nueva energía, casi el aliento de una nueva conciencia. El viento del amanecer, que parecía dispuesto a llevarse por delante todo lo inservible, pasaba sobre mí justamente como una expresión de una energía nueva y poderosa; así que aproveché una ráfaga muy fuerte para lanzar en sus alas los últimos restos de un pesado karma.

Después de un tiempo luchando a brazo partido con este karma, poco a poco había ido fragmentándose y cayendo en pedazos, y ahora, ¡qué alivio descargarlo en el viento y sentir que finalmente se acabó!

Cuando el alma ingresa en el cuerpo, ingresa con su bagaje de karma, los resultados de nuestros actos pasados. Con demasiada frecuencia no es un karma liviano, y su peso aplasta nuestro corazón. Pero somos tan afortunados, que en esta vida tenemos la oportunidad de liquidarlo. ¿Cómo?

Aunque hay diferentes medios, como hay muy distintos karmas, creo que el primer paso es reconocerlo. A veces puede no resultar fácil, más por nuestra ceguera que porque no recibamos ¡tantas señales! para reconocerlo… Por ejemplo, si una situación recurrente en tu vida te produce malestar, disgusto o sufrimiento, la próxima vez que venga a ti fíjate en las circunstancias que la acompañan, en qué momento se produce, con qué ropaje se presenta, con qué frecuencia aparece y con qué fuerza. Si estas circunstancias se repiten insistentes y tratan de envolverte una y otra vez, ponte alerta y escucha en tu corazón. La intuición te dirá si es una situación presente o si sus raíces se extienden a mucho tiempo atrás, si se trata de una situación kármica. Y si lo es, ¡alégrate! El karma pertenece al pasado, ¡ya pasó!

Por qué permitir que esos pesos nos aplasten. Cuando descienden al cuerpo con el alma, y el alma, pasando a la condición de ego, se identifica con el cuerpo, se identifica con ellos. De ahí su fuerza. Pero nosotros queremos identificarnos con el alma y, si lo hacemos, instantáneamente esos pesos desaparecerán. Y a la inversa, si utilizando el poder irresistible de la voluntad nos deshacemos de ellos, se impondrá el alma.

El karma pertenece al pasado, no permitas que te atrape. Arrójalo con determinación a la más fuerte ráfaga de viento que pase sobre ti. Y mientras esa ráfaga llega, ¡no te olvides de reírte de él de vez en cuando!

 Desde una ráfaga del alma,

Indrani

RECIBE LOS MOMENTOS DE INSPIRACIÓN DE CADA MES POR EMAIL SUSCRIBIÉNDOTE AL BOLETÍN (ABAJO)