El anhelo del alma
Queridos amigos,
Estoy en Londres, en un parque inglés: sucesión de redondeadas colinas verdes, césped tupido, dignos bancos de madera y extensas zonas arboladas. También aquí, todavía es invierno, y la primera impresión al entrar en el parque es invernal. Pero enseguida las ramas amarillentas de los árboles que se entretejen dan un salto en el tiempo y me hacen verlos, no como son, sino como serán; de pronto el parque se me presenta en todo su esplendor. Veo la sombra densa refrescando los caminos, las frondosas ramas, las hojas que se mecen suavemente en la cálida brisa, una verde, palpitante cubierta sobre la vida derramándose. Y al volver a mirar los árboles desnudos, lo que contemplo es su ansia de estallar, de llegar a la culminación.
¿Habéis sentido alguna vez un ansia así? Probablemente. Por mi parte, me recuerdo hace algunos años sintiéndome encapsulada, como si estuviera apretada en el interior de un capullo, aprisionada por capas y capas que necesitaba romper; como si supiera que tenía que romperlo para ser.
En esa época leía a Spinoza, y la dulce grandeza que emanaba de sus escritos me hacía anhelar la grandeza, y presentir que tenía que existir un medio de alcanzarla. Algo me empujaba con vehemencia a rasgar esa imbricación de capas que me comprimían, y Spinoza me hacía intuir no sólo que existe el Absoluto, sino también que nos llama. Yo necesitaba, perentoriamente, responder a su llamada.
Cuando en medio de ese sentimiento de apremio apareció el libro “Superconciencia”, de Swami Kriyananda, tuve la certeza, clara, fuerte, incontestable, de que eso era lo que yo ansiaba.
En el parque, al superar la primera colina, aquí y allá sonríen parterres de narcisos amarillos, blancos, anaranjados; prímulas tiernas; crocos lilas y morados; un ciruelo japonés en flor. En los árboles todavía desnudos se mantiene vivo el anhelo de culminación. Vivo en lo más profundo de nosotros se mantiene el anhelo de rasgar toda envoltura y alcanzar la culminación como almas.
Desde Londres, y desde el alma,
Indrani

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