cartas de indrani

Queridos amigos,

Hay noches tan intensamente estrelladas, tan brillantemente estrelladas, que no podemos dejar de mirar al cielo con admiración: cómo puede existir tanta profundidad, tanta belleza. Mientras observamos los destellos plateados sobre el inmenso fondo oscuro quisiéramos entrar en ese plano de fulgor y expansión, entramos en ese plano, y nuestra admiración va transformándose en reverencia. De los puntos de luz que titilan, pasamos a su creador, pasamos a la reverencia hacia el ordenador del cosmos, la Conciencia. Y quisiéramos fundirnos en ella.

¿Por qué todos, sea cual sea nuestro carácter, nuestra situación, nuestro credo, experimentamos tal reverencia ante una noche estrellada? La bóveda de estrellas es la bóveda de todas las iglesias, mezquitas, sinagogas, de todos los templos de todas las religiones, porque es la bóveda bajo la que nuestra alma sueña con recuperar la ilimitación, la plenitud de su ser. Esa luz intensa, esa profundidad y expansión, son expresiones de nuestra alma; ella las reconoce en cada ocasión en que se presentan ante nosotros, se regocija al reconocerlas y nos avisa: “Así es como soy, así es como eres. Busca intensamente, anhela intensamente tu verdadera identidad”.

Quizá a veces, entretenidos en alguna pequeña ocupación o en una gran debacle, se nos olvida mirar al cielo estrellado. Pero no importa, cuando volvamos a hacerlo, el anhelo del alma surgirá de nuevo; siempre estuvo ahí y seguirá estando.

Las noches cuajadas de estrellas nos esperan, nuestro anhelo profundo de regresar a Dios, sea cual sea el nombre que demos a la Conciencia, no puede quedar sin respuesta. Y si lo cultivamos, nos acercará paulatinamente a esa realidad, nuestra realidad, la única realidad que existe.

Busca intensamente, esfuérzate, y un día lo contemplarás, el cielo brillantemente estrellado donde resplandece tu alma.

Desde el resplandor del alma,

Indrani

RECIBE LOS MOMENTOS DE INSPIRACIÓN DE CADA MES POR EMAIL SUSCRIBIÉNDOTE AL BOLETÍN (ABAJO)