Tú formas parte de una realidad inteligente

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Nuestra conciencia inteligente es parte de la vasta e inteligente conciencia que subyace a todas las cosas. Cuando nos sintonizamos conscientemente con esa conciencia infinita y recurrimos a ella, en vez de actuar como si nuestros pensamientos y acciones sucedieran en una especie de vacío espiritual, ocurren muchas cosas que nuestra inteligencia y fuerza de voluntad limitadas nunca podrían haber causado. En primer lugar recibimos inspiración de la inteligencia infinita de la que formamos parte. En segundo, implicamos a esa inteligencia en todo cuanto tratamos de hacer. <...>
Cuanto más trabajemos en armonía con la Inteligencia Infinita, mejor nos irá todo. Por el contrario, cuanto más no separemos de esta gran Inteligencia y luchemos por conseguir nuestros fines utilizando tan sólo el poder de nuestro ego, menos poder tendremos para hacer que todo suceda realmente bien.
Ésta es una verdad inspiradora. Pero implica la responsabilidad de vivir con una consciencia expansiva. Por eso encuentra resistencia en el ego, cuya realidad descansa en su estrecha identificación con el cuerpo y la personalidad. <...>
El hecho es que para vivir realmente de acuerdo a las elevadas verdades que se presentan en este pequeño volumen, debemos ofrecernos a ellas, para que actúen a través de nosotros. No podemos utilizarlas para nuestros fines egoístas, pues el egoísmo va en contra de esa realidad. <...>
La gente supone que vivir para Dios significa renunciar a la satisfacción humana. Pero lo que significa realmente es renunciar al apego a la satisfacción humana. Incluso si buscamos sólo satisfacción humana, la atraeremos mejor si no nos apegamos a ella. Para atraer dinero, una regla importante es no estar apegado al dinero. Pues en la vida todo se comporta como el mercurio: si intentamos aferrarlo, se desliza entre nuestros dedos. <...>
La Inteligencia Cósmica, Dios, no sólo es consciente, es consciente de ti. Es consciente como tú. Puedes orarle y recibir de ella respuestas, guía y ayuda. <...>
Entonces pide a la realidad más elevada: "Guíame para que pueda hacer las elecciones correctas". Paramhansa Yogananda escribió esta bella oración en su libro "Susurros desde la Eternidad": "Padre Divino, ésta es mi oración: No me preocupan las posesiones permanentes, pero dame el poder de adquirir a voluntad lo que necesite cada día".

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