Cartas de Indrani

Queridos amigos,

Desde la mañana está “preparándose” tormenta, van formándose nubes todavía blancas en el cielo azul y un viento ligero pasa sobre los campos. Aquí, junto a la ventana abierta, se experimenta un delicado bienestar. La brisa fresca trae el latido del bosque disponiéndose para recibir el agua, en la huerta los avellanos se agitan levemente, los dos cipreses que enmarcan la iglesia se mecen apenas y los vencejos pasan deprisa chillando frente a la ventana. En esta hora es fácil abrirse al gozo, entrar en un estado de gozoso deleite.

Hace unos días sentí a un amigo sufrir porque otro tuvo éxito donde él había fracasado. No era una cuestión de gran importancia, pero surgió el sufrimiento; y me apené por él y con él. Poco después salí a la huerta, anochecía, una sucesión de nubes rosas, pequeñas, sin consistencia, adornaba el anochecer, y no sé por qué, quizá por el efecto sorprendente del color, crearon un plano de realidad en que el dolor por el éxito de los demás no existe, donde no existen la clase de sentimientos: celos, envidia, comparaciones… que contraen, siquiera por un instante, el corazón; un plano de dicha en las relaciones, de alegría compartida, de buena voluntad, de vida verdaderamente elevada. Y sentí que ese plano está cerca, que llegará el momento, no lejano, en que viviremos en él. Al sentirlo viví ya en ese plano y supe que llegará para todos.

Esta existencia tan llena de limitaciones es transitoria; el dolor, las preocupaciones, la agitación, son temporales; son un “sueño”, en palabras de Paramhansa Yogananda, en su momento despertaremos de él y nos daremos cuenta de que nunca tuvieron realidad. Entonces, por qué albergar esos sentimientos limitantes, o permitirles siquiera tomar forma. Si un día desaparecerán, por qué no hacerlos desaparecer en este mismo instante.

En esta hora de bienestar, mientras la brisa embarga el ambiente de pureza, siento de nuevo ese plano de una realidad más elevada, me parece estar disfrutándolo ya, estoy disfrutándolo ya. Trata de disfrutarlo también tú. Y en cualquier caso, si no te es posible vivirlo ahora, me gustaría transmitirte mi certeza de que un día cercano estarás, estaremos, permanentemente en él.

Desde la elevada vida del alma,

Indrani

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