Para vivir con sabiduría, da.

El otro día alguien me refería los comentarios de unos amigos suyos sobre el divorcio. Me dijo que habían recalcado: <...> Las únicas necesidades que tienes que satisfacer son las tuyas <...>". Actualmente se oye hablar muchas veces en esos términos. <...> El best seller más popular hace unos años se titulaba: Looking Out for Number One ("Cómo pensar antes de nada en uno mismo").

Pero éstas son enseñanzas falsas. Y lo son principalmente por una razón, todo cuanto repliegue nuestra conciencia sobre nosotros mismos y concentre nuestra atención en nuestros pequeños cuerpos y egos, en vez de expandirla hacia los demás, a la larga no nos producirá satisfacción, sino dolor. <...>

Todo repliegue de nuestra identidad, simpatía o conciencia, va acompañado de dolor. Y toda expansión produce inevitablemente alegría. Por eso Jesús dijo: "Es mayor bendición dar que recibir", mayor bendición porque trae mayor dicha. Dar aporta felicidad al dador. Si realmente deseas satisfacción, si realmente quieres "pensar antes de nada en ti mismo" de la mejor forma posible, incluye en tu bienestar el bienestar de los demás.

Así pues, la capacidad para ganar dinero, como todo talento, debe ofrecerse como un servicio; un servicio a Dios y a la presencia de Dios en nuestros semejantes. Recuerda, este consejo va dirigido a tu satisfacción personal. No creas que te privas de algo cuando te identificas con una realidad mayor. Por el contrario, comprobarás que servir a un ideal elevado te asegura la mayor felicidad posible. <...>

Nuestra dicha reside en compartir nuestra abundancia, dar, servir. ¡En eso reside nuestra dicha!

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