Cartas de Indrani

Queridos amigos,

 A la hora del desayuno la fina luz de Septiembre se asoma a la ventana de la cocina, mientras los mirlos picotean las moras junto al muro del jardín. El día se despierta tocado de una delicada vida, de un brillo diáfano que ilumina el anhelo de seguir adelante, de continuar hacia la transformación, y, al final del camino, la perfección.

Un gran yogui se reunía todas las tardes con sus discípulos para instruirlos. A las reuniones acudía un vecino cuyo único objetivo era criticar cuanto el maestro decía. Un día, los discípulos llegaron a casa de su maestro jubilosos: “¡Maestro, su vecino, ‘el crítico’, ha muerto!”. Para consternación de los discípulos, el maestro se echó a llorar: “¡Mi mejor amigo, quien más me ayudaba a crecer, ha muerto!”.

¿Quién mejor que nuestros críticos pueden señalarnos el camino a seguir? Sí, al ego le cuesta aceptar las críticas, porque admitirlas supone la necesidad de cambiar, y en el cambio que conduce a la identificación con el alma el ego perece.

Pero si logras no oponer resistencia a las críticas, al cambio, al perdón, a la valoración que hagan de ti los demás, descubrirás que tus críticos son tus mejores aliados, porque te muestran inexorables la vía que conduce a la meta divina.

Una forma de evitar la resistencia es separar lo que se te critica de la persona que te critica. Afrontando la crítica de manera impersonal es más fácil descubrir qué tienes que aprender, erradicar, cultivar… y dar un paso adelante para superar aquello que se te critica, si la crítica tiene fundamento. Quizá tu relación con quien te critica, o la situación que esa persona crea, tengan raíces kármicas, qué maravillosa ocasión entonces de desembarazarte de ese karma. Y si la crítica no tiene fundamento, es una preciosa oportunidad de dejar pasar de largo la ira, el rencor, o cualquiera que sea la animadversión que la provocó, y desarrollar la libertad interior.

Convierte las críticas que puedas recibir en bendiciones, pues son los hitos que van marcándote la ruta; sin ellas quizá perderías la dirección o te estancarías. Y extiende la bendición a quien te critica, pues es el instrumento que la vida te ofrece para crecer.

Desde el anhelo de transformación del alma,

Indrani

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