cartas de Indrani

Queridos amigos,

¿Os he dicho ya que la ciudad de León tiene algunos grupos arquitectónicos llenos de encanto? Seguramente sí. Son simples, casi humildes, pero tocados por la varita mágica de la belleza. Uno de ellos es el conjunto que forman el Palacio de los Guzmanes, la Casa de Botines y la Plaza de las palomas. Hoy, a la luz del mediodía, irradiaban serenidad; hoy especialmente, porque atravesando este escenario distinguí una imagen sumamente dulce. Inés, voy a llamar así a esta querida amiga, pasaba dando el brazo a su padre; caminaban muy despacio y podía sentirse el cuidado con que lo trataba.

Quiero contaros, muy brevemente, la historia de esta familia en los últimos años. Hace quizá 4 años uno de los hermanos de Inés enfermó de cáncer, después de pasar las dificultades de un tratamiento de quimioterapia, se recuperó. En ese momento otro de los hermanos contrajo cáncer, se sometió también al doloroso proceso de una quimioterapia, pero sin mucho resultado, y durante este periodo, el primero de los hermanos recayó en su enfermedad y falleció. Al poco tiempo falleció el segundo hermano y, casi inmediatamente, el tercero y último hermano varón de Inés, contrajo cáncer.

Muchas veces he pensado en los padres de Inés, dos ancianos que han perdido así, en un breve lapso de tiempo, a dos de sus hijos y han visto enfermar de gravedad al tercero. He pensado en ellos con compasión, imaginando cómo se sentirían destrozados.

Este mediodía, al ver a Inés me acerqué a saludarla y ella me presentó a su padre. Le di un beso mientras Inés le comentaba que yo era su profesora de yoga; entonces él respondió a mi beso desafiándome con la imitación de una llave de kárate; nos reímos y a continuación me recordó que le debía el otro beso. Y así continuó, de broma en broma, riéndose, riéndonos, dando gracias por tener una hija como Inés: “¡Teniéndola a ella qué más puedo pedir!”, expresando su satisfacción por una vida de 86 años... ¿Era éste el hombre al que yo veía aniquilado por el dolor? Y se despidió de mí cantando “Toda una vida”, una canción que expresa muchas ganas de vivir.

¡La dicha está dentro de nosotros! No esperes a las circunstancias favorables, a que las cosas cambien; no esperes que nadie ni nada te traiga la dicha ¡la dicha ya está, en este mismo instante, dentro de ti! Y es una fuerza arrasadora. Es la chispa divina que nos permite danzar sobre la dualidad; saltar por encima del sufrimiento; cantar, como el padre de Inés, bajo cualquier circunstancia externa, a la vida.

Cultivemos la dicha, ¡ya está dentro de nosotros!

Desde la dicha del alma,

Indrani

RECIBE LOS MOMENTOS DE INSPIRACIÓN DE CADA MES POR EMAIL SUSCRIBIÉNDOTE AL BOLETÍN (ABAJO)