Cartas de Indrani

Queridos amigos,

Al caer la tarde, justo cuando el sol está encima del tejado del ashram donde vivo, frente a la ventana que da a la huerta, el mundo se vuelve dorado. Los corpulentos chopos, los prados que se extienden hasta el río y el campanario de la iglesia absorben tan intensamente el cálido oro, que parecen hechos de él, y se diría que la luz, casi líquida, casi sólida, sale de su interior. Todas las tardes, si estoy en la sala donde trabajo a esa hora, el asombro me obliga a dejar lo que esté haciendo y empaparme de esa luz, de ese color, de ese milagro diario.

En ese momento esplendoroso no existe para mí otra cosa que la luz, mi vida se convierte en esa luz profundamente dorada, y sé que es así como quiero vivir, en esa intensa y dorada luz. Por qué restringir al atardecer vivir en la luz. Podemos, y queremos, vivir en la luz en cada instante, que la luz sea nuestra meta y nuestro medio de alcanzarla. Sí, imagino que esto es también lo que deseas para ti. Así que quiero desvelaros un secreto, que llegó a mí hace pocas semanas, para vivir permanentemente en la luz.

En una carta reciente os contaba cómo había recibido ayuda en mi travesía de regreso al alma. Y cómo esta ayuda había venido acompañada de un haz de luz. Ahora quiero deciros cuál fue la guía que recibí. Esta guía fue abrirme, o mejor entregarme, a la grandeza presente en Swami Kriyananda, el fundador del movimiento espiritual Ananda. Comencé a seguir esta orientación inmediatamente, y puedo deciros que desde entonces el haz de luz no deja de brillar, aunque a veces mis distracciones me impidan verlo. Tratando de sentir siempre la luz, de que su brillo se eclipse lo menos posible, estoy practicando un ejercicio que quiero compartir con vosotros.

La práctica tiene dos aspectos fundamentales. El primer paso es aguzar la atención, el segundo aplicar la determinación y la fuerza de voluntad. ¿En qué consiste? En primer lugar en estar atenta para no alejarme de ese haz de luz, en tratar de que mi comportamiento y mis pensamientos se mantengan en todo momento dentro de su columna luminosa; pero como aun así a veces me alejo de él, cuando me doy cuenta de estar haciéndolo utilizo toda mi determinación y fuerza de voluntad, y me giro, casi físicamente, hacia la luz.

El resultado está siendo que no sólo la luz se impone donde había oscuridad y apliqué la técnica conscientemente, sino que está iluminando nuevas facetas de actitud, comportamiento, pensamiento…

Si hay en tu vida algún torbellino o un obstáculo arremolinado de oscuridad, no lo alimentes, no le des energía, no lo hagas girar en tu mente o en tu corazón ni siquiera buscando cómo resolver la dificultad o salir del bache; pon tu energía en algo luminoso y esa luz acabará por disipar la oscuridad. Si quieres utilizar la técnica que yo uso puedes visualizar un potente haz de luz brillando siempre sobre ti y sentir que tú perteneces a esa luz. Cuando por alguna causa tomes conciencia de haber salido del haz de luz, siéntelo o visualízalo a tu lado y gírate decididamente hacia él, ahí es donde quieres estar; la oscuridad se disipará como si nunca hubiera existido.

Desde la luz del alma,

Indrani

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