Cartas de Indrani

Queridos amigos,

El cielo está encapotado y al salir hacia el río la tarde se abre bañada en una suave luz gris-parda, pero los chopos han tomado una coloración amarilla tan reluciente, que mirando hacia las choperas a lo lejos, parecen estar iluminadas por el sol. El corazón se ríe con la ilusión del sol resplandeciendo en los árboles bajo un cielo achubascado.

Mientras camino mi pensamiento se explaya en la idea de la determinación, y cuando comienza a llover espero que lo haga con determinación, y que, tras una larga sequía, Indra, dios de los cielos, tome la determinación de descargar agua sobre nosotros durante un mes.

“… si tenéis fe y no dudáis… si decís a esta montaña apártate y arrójate al mar, se hará”. Tal es el poder de la palabra dicha con determinación. En la Autobiografía de un Yogui, Paramhansa Yogananda cuenta cómo de niño, para desafiar a su hermana Uma, hizo crecer en su brazo un forúnculo simplemente diciendo que sería así. A continuación su madre le prohibió utilizar el poder de la palabra para hacer daño, y él acató este precepto para el resto de su vida.

La palabra dicha con convicción, con determinación, puede desarrollar un forúnculo en un brazo sano o hacer que una montaña se arroje al mar. Y puede ser utilizada para vencer nuestros obstáculos, para salir de los atolladeros en que nos atasca maya. ¡Qué poderosa arma curativa reside en nosotros!

En la batalla de la vida, nuestros enemigos, interiores, con demasiada frecuencia son persistentes y llenos de coraje; no se dan por vencidos con facilidad. Nuestros hábitos de comportamiento y pensamiento se lanzan al ataque, despiadados, una y otra vez. Son tan resistentes que pueden llegar a hacernos sentir derrotados. ¡¿Derrotados?! ¡Jamás! ¡Poseemos el arma infalible de la palabra dicha con determinación!

Cuando tengas que luchar contra el destructor enemigo de un pensamiento, una actitud, un comportamiento que guerrea contra tu alma, afirma que ya lo has derrotado; afirma tu libertad. Probablemente tu afirmación no tenga un efecto inmediato, esto se consigue cuando se lleva Satya a la perfección, así que tendrás que repetirla de forma continua, sin desmayar, con convicción; tendrás que repetirla quizá durante mucho tiempo, dependiendo de hasta dónde hundan sus raíces las malas hierbas que quieres erradicar, manteniendo la fuerza y la convicción. Llegará un momento en que tu enemigo comenzará a debilitarse. Entonces, con toda determinación, di que está acabado. Es útil decirlo incluso en voz alta, comunicárselo a otra persona con determinación, por ejemplo: “Mi enemigo está dando los últimos coletazos”.

Te sorprenderá el efecto fulminante de tu afirmación. El obstáculo se apartará de ti… y se arrojará al mar.

Desde la determinación del alma,

Indrani

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