Cartas de Indrani

Queridos amigos,

Las avellanas que están engrosando en el jardín, me hacen pensar en el mundo astral, extraordinariamente bello, puro y ordenado; y me hacen pensar que sin duda nuestra alma recuerda el mundo astral, y ese recuerdo, del que no somos conscientes, tira de nosotros hacia delante por la travesía de este plano físico –que quizá dista mucho de ser bello, puro y ordenado. Aunque, ¿no hay tantas cosas en el mundo material que reflejan las cualidades astrales? Desde las grandiosas imágenes del cosmos a los frutos del avellano, el orden, la belleza, la maravilla, dirigen la manifestación material.

¿Os habéis detenido alguna vez a contemplar la disposición de las avellanas en el árbol? Forman pequeños grupos apretados como los pétalos de una flor; pero sobre todo las brácteas que las recubren, finas, de color verde claro, rematadas por un festón, me llevan siempre a la inteligencia creadora, a la que no le basta con “fabricar” un fruto, sino que se deleita en su obra, crea una delicada envoltura para ella, la engalana.

Sí, nuestra vida participa del mundo astral cuando nos dejamos envolver por sus maravillas, pero quizá también cuando nos vemos envueltos en el sufrimiento. Swami Sri Yukteswar dice que, cuando en el mundo astral cometemos un error, el sufrimiento es mucho más intenso que cuando lo cometemos en el mundo físico. El refinamiento del ser astral se manifiesta en los placeres con que disfruta, pero también en su dolor. Así, que, extrañamente, el hecho de que descubrir una falta todavía sin superar produzca un intenso dolor, probablemente es un signo de progreso espiritual.

Después de mi última carta, otra querida amiga me escribió diciéndome que está pasando precisamente por un momento como el que yo comentaba. Para ella, para la amiga a la que dediqué aquella carta, para quienes leáis esta carta, quiero recordar ese aspecto del mundo astral, que surge del refinamiento de nuestra sensibilidad. Nietzsche decía que “El Quijote” no era un libro para nuestra época, que pertenecía a una época en que la vida era mucho más dura, y resultaba excesivamente cruel para nuestra sensibilidad actual. Algo así debe suceder en el mundo astral, nuestros errores son excesivamente duros para la sensibilidad que se alcanza en él, o que se alcanza para permanecer en él, y por eso producen un sufrimiento tan intenso.

Por eso, cuando tus errores te produzcan un gran pesar, recuerda que es una señal de que estás avanzando, de que estás acercándote a la ansiada meta de belleza, pureza y orden.

Desde las cualidades del alma,

Indrani

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