cartas de indrani

Queridos amigos,

Caminando por una carballeira, notando bajo los pies la hojarasca que se deposita en su suelo desde hace siglos, los helechos extendiendo sus frondas minuciosamente dibujadas, la sombra protegiéndote del calor de una tarde de agosto, te embarga una intensa sensación de ser. Cada paso hundiéndose en el suelo blando, esponjoso, despierta esa sensación libre todo anhelo, de toda necesidad, de toda meta. Libre de la pregunta que acosa al ser humano, la dolorosa pregunta: “¿Qué sentido tiene la vida?” o “¿para qué estoy aquí?”.

Para qué estamos aquí. Sin duda no puede ser para adquirir nada, para conseguir nada que se llevará la muerte. “Hacemos”, desarrollamos esta tarea y aquella, pero no encontramos satisfacción. Intuitivamente sabemos que nuestros afanes no nos conducen a donde quisiéramos llegar. ¿Qué sentido tiene entonces?

En esos momentos en que caminando entre los robles no necesitas hacerte tal pregunta, la respuesta brota del interior. Estamos aquí por una única razón: perfeccionarnos; únicamente para eso. Para ir ascendiendo el sendero de nuestros chakras y al llegar a la cima sentir la inmensidad, sentir la plenitud, el infinito.

Para alcanzar esa cima, para perfeccionarnos, podemos encerrarnos en una cueva a meditar, o podemos vivir las vicisitudes de una vida en el plano material. La primera posibilidad está reservada a unos pocos individuos, la segunda está abierta para todos. A todos se nos brinda la oportunidad de perfeccionarnos a través de nuestras experiencias cotidianas, porque nuestras experiencias se nos dan con el único objetivo de alcanzar la perfección. Trata, en todo cuanto debas afrontar, de hacerlo cada vez un poco mejor: servir más; actuar con más desinterés, con más generosidad; ser más amable, más sonriente; dar más amor…

Al despertarte cada mañana dite a ti mismo: “Veamos qué experiencias me trae el día de hoy para avanzar hacia la perfección”. Prepárate para vivir el día, ya sea que esté esperándote con alguna actividad que te atraiga o te llene especialmente, o con las tareas más corrientes, como una jornada que te permitirá acercarte a tu verdadero ser. Y al acostarte observa el día que terminó, ¿te has aproximado un poco más a tu alma? Cierra los ojos sabiendo que mañana tendrás la oportunidad de continuar adelante, hacia arriba, hacia lo alto.

Ese es el único sentido de nuestra vida, llegar a la cima de nuestro ser.

Desde la cima del alma,

Indrani

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