cartas de indrani

Queridos amigos,

Ascendemos a Peña Galicia –o Peña Gala, según los lugareños– y pasamos por las etapas de toda ascensión a la montaña. Comenzamos en el pueblo, con sus terrenos de cultivo: las huertas junto a las casas y los prados de siega rodeándolo. A continuación, una variedad de árboles que dan sombra a los arroyos que se precipitan hacia el valle. Después el bosque, donde dominan las encinas y los robles. Al final del bosque, los pastos que alimentan a los rebaños de ovejas. Por fin: la peña. Trepamos casi por los roquedos hasta alcanzar la cima, y desde allí se extienden a nuestro alrededor los planos de la alta montaña, los blancos picos abriéndose paso hacia el cielo.

No es extraño que la literatura mística utilice el ascenso a una montaña como símbolo del sendero espiritual. Primero por el esfuerzo, después por la altísima meta desde la que se respira vastedad, ausencia de límites. Por último, por las etapas.

Esta ascensión a Peña Galicia me parece el camino que sube desde el primer chakra, ligado a la tierra, a lo estable y seguro, hasta el chakra del corazón, desde el que mirar hacia arriba en nuestro anhelo de lo más elevado; el camino que pasa por los arroyos que fluyen en el segundo chakra, y la fuerza del tercer chakra expresada en los bosques. La llegada a la cima, desde la que se contempla la aldea allá abajo y las cumbres de la cordillera por encima de nosotros, son el descanso, el punto de inflexión del cuarto chakra.

Si el propósito de la vida es alcanzar la perfección, llegar al reposo en el cuarto chakra es la primera meta. Supone superar la atracción descendente de los chakras inferiores y, como desde Peña Gala, comenzar a ver la cúspide. Por eso, el primer objetivo en la vida, es dar amor. Sri Yukteswar dice que sin el amor del corazón no se puede dar un solo paso en el sendero espiritual. Sin el amor del corazón, la energía que sube de los tres primeros chakras, más ligados al mundo material, ve interrumpido su ascenso; sin conseguir espiritualizarse, no puede ayudarnos a crecer.

Los relatos de las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, coinciden de una forma asombrosa en todos sus detalles. Y algo que todas cuentan es que al dejar el cuerpo, son recibidas amorosamente en lugares bellísimos. Todas se sienten profundamente amadas, absolutamente aceptadas. Muchas cuentan también que en ese maravilloso lugar, se les hace ver, como en una película, un resumen de su vida en la tierra, y ante cada escena se les formula una única pregunta: ¿cuánto amaste en esta situación?

¿Qué sentido tiene la vida? ¿Para qué estamos aquí? En primer lugar, para amar. Al comenzar el día, y ante cada circunstancia a lo largo de él, pregúntate: ¿Cómo puedo dar más amor?

Solo cuando el amor desborde del corazón, se convertirá en la fuerza de atracción que nos impulsará a escalar hasta la cima de la montaña –la montaña sagrada de nuestra columna– y llegar a la alta cumbre, a la máxima cumbre, del ojo espiritual.

Desde el ascenso a la montaña sagrada,

Indrani

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