Cartas de Indrani

Queridas amigas, queridos amigos,

¿Quién podría crear, con la base del amarillo, tal variedad de colores? ¿Quién puede tener la generosidad y la fantasía en tan alto grado como para regalarnos un paisaje de otoño? Solo una conciencia cósmica, una conciencia que ve las vastas y las microscópicas distancias, puede darse de tal forma a sí misma.

Pensamos en el otoño y, en nuestra imaginación, lo reproducimos bellamente pintado de tonos amarillos; lo hemos visto año tras año y nos parece recordarlo con detalle. Pero un día el otoño se muestra ante nosotros, ¡qué asombro! ¡El corazón se expande ante tal maravillosa gama de amarillos, anaranjados, rojos, púrpuras… algún toque contrastando todavía en verde!

La magnanimidad de la Naturaleza, al conmover nuestro corazón, despierta en él magnanimidad, y hace surgir el deseo de expresarla. ¿Cómo crear nuestro ambiente interior con la generosidad que nos asombra en el exterior? Me viene, en una oleada, la idea del perdón. Este puede ser el momento para hacer introspección y descubrir si hay algo, a alguien, que perdonar.

¿Hay en tu corazón, quizá desde hace “demasiado” tiempo, algún sentimiento estancado contra una amiga o amigo, un familiar, un compañero…? Tal vez ha pasado tanto tiempo que ya no recuerdes bien cuál era la falta.

En una historia, dos hombres se encuentran en el infierno. Uno de ellos es un recién llegado, y le pregunta a su vecino:

- ¿Tú por qué estás aquí?

A lo que el residente veterano responde:

- No sé, estoy aquí desde hace tanto tiempo, que no me acuerdo.

Si este es el caso en la ofensa que otra persona te ha infligido, olvídala ya, perdónala. Perdona, no te quedes anclado, anclada, en sentimientos pasados, mustios, sin vida, que estarán mustiándote a ti. Perdona y deja que entre aire fresco en tu corazón.

O quizá el agravio es reciente y se mantiene vívido en tu memoria. Obsérvalo entonces, ¿no está haciéndote daño? ¿No es una causa continua de contracción? Perdona para ponerte por encima de las limitaciones.

Además, en cualquiera de los dos casos, es posible que la persona haya cambiado y, con tu falta de perdón, no estás dándole la oportunidad de mostrarse a ti tal como es en este momento. Continúas condenándola, ahora sin motivo. Perdona y dale a esa persona la oportunidad de quitarse la carga que has echado sobre sus hombros. Quizá ya no se merece tu rechazo, ha cambiado y tú debes cambiar con ella.

O, por último, tal vez quien te agravió no ha cambiado, continúa comportándose de la misma forma. Entonces perdona para darte a ti la oportunidad de vencerte a ti mismo, de tomar el mando de tus inclinaciones menos elevadas que te llevarían a mantener tu actitud. Dite a ti mismo: “Yo puedo perdonar a pesar de todo”, “puedo manifestar luz donde trata de reinar la oscuridad”. Manifiesta, con el perdón, la luz de alma.

Desde el alma, que puede perdonarlo todo,

Indrani

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