Cartas de Indrani

Queridas amigas, queridos amigos,

¿Habéis leído a Pío Baroja? Es un escritor a caballo entre una época de oscuridad y una época de luz, pero dotado de una inteligencia extraordinaria. Pues bien, Pío Baroja, hablando de Enmanuel Kant, dice que Kant fue un hombre que saltó por encima de su propia sombra. ¡Qué exactitud en esta imagen! La agudeza mental de Baroja ha sabido crear, y dejarnos, una clara representación del desarrollo espiritual de una persona: la necesidad de saltar por encima de las limitaciones del cuerpo, de la mente, de las emociones… por encima de nuestra propia sombra.

En una ocasión, alguien me comentó una idea de empresa dedicada al ocio en la naturaleza. Se trataba de hacer excursiones y actividades en la naturaleza sobre la base de que no requirieran ningún esfuerzo. No sé si esta empresa podría tener éxito o no, pero creo que la necesidad de superar nuestros límites forma parte de la naturaleza humana. Si pienso en las excursiones que más me han “llenado”, siempre han sido caminatas que supusieron esfuerzo. Recuerdo una, especialmente, por los Picos de Europa. Caminamos alrededor de 10 horas, primero ascendiendo y después cresteando durante un largo trecho por los picos, antes de descender. No sólo recuerdo la impresión que me produjo el vasto panorama que se desplegó desde la cima, recuerdo también, y casi con una sensación más plena, la limpieza mental que sentí al día siguiente.

Cuando ascendemos a una montaña, uno de los elementos que hacen del ascenso una experiencia purificadora, es el esfuerzo que nos exige; rebasar los límites físicos de fuerza y resistencia, los límites mentales sobre nuestras capacidades o nuestra preparación, intervienen de manera decisiva en la plenitud que vivimos al coronarla, y al volver a casa.

En el ser humano existe la intuición de su elevadísimo potencial; para alcanzarlo tiene que ir más allá de su condición ordinaria, tiene que dar un salto sobre ella, pues solo así proporciona a sus capacidades el medio en que revelarse. Las dificultades, las experiencias que exigen de nosotros emplear enérgicamente nuestra voluntad, son nuestros escalones para llegar a ese potencial.

No evites enfrentarte a las situaciones penosas. Solo las contrariedades, aquellas circunstancias que te llevan al límite de tu disposición mental y espiritual de este momento, pueden permitirte desarrollar tus verdaderas aptitudes. Cuando se presente una circunstancia que te lleve a pensar: “No puedo aceptar esto” o “he llegado al límite”, no te detengas, haz el esfuerzo de continuar, de rebasar ese límite. Si lo haces, te encontrarás por encima, no solo de la circunstancia, sino de la cota que habías puesto a tus capacidades. Habrás dado un paso adelante en tu evolución.

Disponte, entonces, ante los problemas o las adversidades como ante tus mejores oportunidades para crecer. Solo las situaciones que nos obligan a sobrepasar las barreras autoimpuestas, nos dan el impulso para saltar por encima de nuestra propia sombra.

Desde el alma, carente de sombras,

Indrani

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