ritmos largos

Queridas amigas, queridos amigos,

Nieva ligeramente y nadie se aventura por el paseo del río, aunque unas pisadas recientes señalan el camino seguido por algún transeúnte y su perro. El cielo se ha convertido en la homogénea masa plomiza de una tarde de nevada. La tierra duerme bajo la nieve. En este rincón del Noroeste ibérico, la nieve llega acompañada de alegría, ¡es tan sorprendente que el cielo desprenda bolitas blancas algodonosas! A continuación, la blancura, ¡tan bella! Y el comprender que la nieve nos trae el agua de la primavera.

Quizá el hecho de que la nieve sea algo excepcional para nosotros, juega su papel en esta alegría; excepcional y pasajero. Sí, la tierra duerme bajo la nieve, pero la contemplamos sabiendo que enseguida pasará. Pronto se fundirá y comenzará a cerrarse un ciclo, dejando los campos preparados para una nueva estación.

La naturaleza se mueve en ritmos largos, también nuestra vida lo hace así; nuestra transformación avanza siguiendo estos largos ritmos, no es un cambio a corto plazo, tiene su desarrollo y su tiempo.

Afirma siempre tu realidad más elevada respecto a aquello que desees mejorar o alcanzar. Si tu anhelo es sincero, y adecuado para ti, un día lo encontrarás realizado en tus manos. El universo te enviará las circunstancias que necesites para satisfacerlo. No te preocupes por el tiempo que pueda tardar en producirse la transformación que esperas.

Si existe en ti alguna limitación que desees superar, ten continuamente presente que en tu alma esa limitación no existe; trae esa certeza a tu mente y a tu corazón, una y otra vez, hasta que se instale en ellos con seguridad y firmeza. No importa que, de momento, vivas en la limitación. Alimenta la convicción de que la superarás.

Si existe alguna cualidad que deseas adquirir, ten por seguro que llegará a ti, porque en tu alma ya está esperando desplegarse.

Una querida amiga habla del miedo a la enfermedad. Querida Ana, tú sabes que el alma está libre de tal miedo; el alma está siempre sana, y es eterna. Desecha ese miedo una y otra vez, grabando en tu ser la realidad del alma. Continúa meditando, poniéndote en contacto con tu alma, identificándote con ella en la meditación. Continúa, sin preocuparte por la tardanza. Un día descubrirás que el miedo te ha dejado; no forma parte de ti y se desprenderá de tu ser.

Alimenta tu mente y tu corazón con la cualidad que deseas desarrollar o alcanzar, sin preocuparte del tiempo. Paramhansa Yogananda utilizaba el símil de una semilla que siembras, si continuamente escarbas la tierra para ver si ya germinó, terminará por morir. Nutre esa cualidad y nacerá o, si ya posees su germen en tu interior, crecerá en ti. Un día la verás elevarse hacia el cielo de su esplendor.

Desde los eternos ritmos del alma,

Indrani

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