Cartas de Indrani

Queridas amigas, queridos amigos,

¿Quién podría imaginar un bosque anaranjado? No sé si alguien lo imaginaría alguna vez, quizá pensando en un bosque del Paraíso, pero ese bosque existe aquí, en la Tierra; es la última maravilla que he encontrado en el camino del río.

Por fin las nubes han podido brindarnos unas gotas de lluvia. La naturaleza, sedienta, las ha absorbido con deleite, y ha extraído de ellas belleza y fantasía. El cereal, todavía sin espigas, ha cobrado un verde brillante ahora que el sol lo recorre de nuevo, y poco después de entrar en el camino del Torío, por encima y al fondo de esta alfombra resplandeciente, una chopera ha bebido también el agua con tal sed y gratitud, que ha creado un bosque astral. Las hojas tiernas de los chopos se tiñen de intenso naranja con el sol llenándolas —un naranja todavía más intenso por el realce del verde— y forman un cortinaje vivo, móvil, atrayente. Contemplándolo, su belleza te lleva al plano de lo luminoso y lo elevado.

Jean Paul Sartre decía que el infierno son “los otros”. Se equivocaba, el infierno, ¡y el Paraíso!, somos únicamente nosotros mismos. El Paraíso está ya dentro de nosotros, solo tenemos que recuperarlo.

En una ocasión, Paramhansa Yogananda hablaba con un sacerdote cristiano; intercambiaban sus formas de interpretar o de “sentir” las enseñanzas del Cristianismo. El sacerdote, escandalizado y enfurecido por lo que exponía Yogananda, exclamó: «¡Usted irá al infierno!». A lo que el Maestro indio respondió: «Quizá yo vaya al infierno, pero usted ya está en él».

Sí, el Paraíso está ya dentro de nosotros. Lo hemos perdido, pero solo aparentemente. Basta este bosque astral para que sus destellos, irradiándose desde nuestro interior, nos recuerden que está ahí. Está esperándonos. Espera tan solo que tomemos la determinación de recuperar lo que nos pertenece. ¿Por qué demorar el momento de entrar de nuevo en él y vivir en él?

Los pensamientos se manifiestan como energía que vibra en distintas frecuencias, según la clase de pensamiento. Esta energía crea un magnetismo que atrae los mismos tipos de vibración. Si cultivas pensamientos de fracaso, generarás en ti la energía del fracaso. Si abonas los pensamientos o actitudes de limitación, contraerás tu energía e impedirás que se expanda. Si levantas un Paraíso en tu interior, vivirás siempre en él.

Pon en pie tu Paraíso interior. ¡Vive en el Paraíso!

Desde el Paraíso del alma,

Indrani

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