Cartas de Indrani

Queridas amigas, queridos amigos,

La brisa despierta el movimiento en el bosque junto al arroyo que desemboca en el río Doade. Como si lo tocara con una varita mágica, va trayéndolo del sueño de la quietud. Los abedules se balancean dulcemente, cabecean las ramas tiernas con hojas tiernísimas de los robles, los helechos y las gramíneas se cimbrean. Las manchas de sol y sombra acrecientan la sensación de movilidad, y en el verde omnipresente, resaltan el minúsculo azul del nomeolvides, y el resplandeciente amarillo metálico del ranúnculo y la calta palustre. El etéreo vuelo de una mariposa de nácar se une al aletear de la vegetación. Todo en el bosque, al brillante sol de esta mañana de mayo, se aviva delicadamente, y aviva la dicha del alma.

Estoy en un claro a la orilla del agua, que pasa cristalina y espumosa. Sin duda el mundo astral será inefablemente bello, pero, en este instante, este claro del bosque es un mundo astral. 

Patanjali dice que al alcanzar la perfección en tapasya, austeridad, se adquiere el poder de comunicarse con seres de las esferas más elevadas de existencia. Quizá al oírlo, o leerlo, por primera vez, pensar en seres de esas esferas puede parecer muy lejano, incluso irreal; en este claro del bosque, para el corazón es fácil sentirlos casi a su lado.

Hace unos días, Sara se veía tironeada por la energía de sus dos años queriendo arrastrarla a correr, jugar, gritar… la cogí en mi regazo y comencé a entonar un canto dedicado al gran maestro Paramhansa Yogananda. Inmediatamente su energía se concentró en la voz y se calmó. El canto parecía haber traído la presencia del maestro hacia nosotras.

Una conciencia superior respira junto a nosotros, junto a nuestra conciencia más baja. Si pensamos en los seres cuya existencia se desenvuelve en esa esfera, quizá los imaginemos distantes, si no míticos seres de leyenda; pero solo la idea de distancia se extiende entre ellos y nosotros. La barrera que nos separa es únicamente un producto mental: la idea de separación o de leyenda.

¡Quién no desearía comunicarse con esos seres! incluso sin llegar al nivel en que, según Patanjali, se puede recibir su ayuda. ¿Qué nos impide alcanzar tal don? En este claro del bosque no tiene cabida la “necesidad”; no hay ninguna carencia que subsanar, ningún deseo que deba ser satisfecho, ningún paso que dar hacia ningún objetivo. ¿Es esta la razón de que pueda sentirse a esos seres tan cercanos? ¡Están tan cerca, aquí, en este instante! ¡Están tan cerca en cualquier instante, en cualquier lugar!

Desde la esfera del alma,

Indrani

«Cartas desde el camino. Pasos de una discípula de Yogananda» de Indrani Cerdeira